Entre los principales inconvenientes de los yacos hemos de decir que no suelen ser mascotas para toda la familia. Es muy frecuente que elijan a un solo dueño favorito y que no quieran relacionarse con el resto. En este aspecto, es frecuente que permitan que otra gente los coja e interactúe con ellos solamente cuando el favorito no está, pero en el momento en que este llega, ya no quieren nada con nadie más. Evidentemente esto no es una norma fija y hay yacos que adoran a todos y cada uno de los miembros de la familia aunque puedan demostrar preferencia por uno en concreto. También hay que decir, que incluso para un loro que pretende elegir, una buena educación por parte de los dueños puede mejorar este problema enormemente.
En cuanto a nuestra relación con ellos, los yacos no suelen ser loros muy cariñosos. Les gusta subir a nuestra mano u hombro, ponen la cabecita para que les arrasquemos, etc., pero no son loros para achuchar o para jugar con ellos como podemos hacer con otras especies.
También es frecuente que los yacos sean un tanto tímidos y asustadizos y es muy importante evitar asustarlos ya que pueden llegar incluso a rechazar relacionarse con una persona incluso habiendo sido esta el dueño favorito durante mucho tiempo.