Los gritos de la cacatúa rosada son mucho menos fuertes que los de las cacatúas blancas lo que sin duda alguna es otro punto a su favor.
En cuanto a su alimentación, hemos de tener en cuenta que estas cacatúas provienen de una zona semiárida en la que apenas hay nada que comer. Esto hace que su organismo esté diseñado para aprovechar al máximo las escasas semillas que encuentran y que además ellas sientan una enorme ansiedad por la comida. En cautividad solemos sobrealimentarlas y con mucha frecuencia desarrollan problemas graves por la obesidad llegando con frecuencia a tener tumores grasos que muchas veces acaban con su vida. En estas cacatúas es especialmente importante controlar su alimentación no dándoles más comida de la necesaria y sobre todo eliminar de su dieta semillas muy grasas como pipas de girasol o cacahuetes.