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El proceso de cría a mano empieza en el mismo momento del nacimiento. Cuando este se produce, el pichón tiene aún una gran parte de la yema del huevo (saco vitelino) dentro de su abdomen aún sin consumir. Esta es la razón por la que cuando un pichón nace, esperemos un mínimo de 6 horas antes de empezar a alimentarlo a mano. La alimentación se hace mediante una jeringuilla a la que acoplamos una sonda blanda de látex. La sonda es aceptada perfectamente por el pichón que en poco tiempo aprende a tragarla como si se tratara de cualquier comida y nos permite alimentar directamente en el buche controlando exactamente la cantidad de comida que se da en cada toma. La alimentación con sonda tiene dos ventajas fundamentales sobre cualquier otro sistema. Una de ellas es el hecho de que el trabajo se hace muchísimo más rápido que por ningún otro sistema y la segunda y más importante es que nos permite alimentar al pichón sin mancharlo en absoluto con la papilla. Esto es fantástico dado que cualquier resto de comida en los alrededores del pico puede terminar generando infecciones por cándidas y otras bacterias y hongos, provocando gravísimos problemas de salud a los pichones.
Durante los primeros días de vida de los pichones, son alimentados cada dos horas desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la madrugada. Posteriormente vamos espaciando las tomas según veamos la necesidad. Lo que marca la necesidad de alimentar o no, es el estado en que se encuentre el buche. Es importante que el buche esté vacío antes de volver a alimentarlos o como mínimo el buche tiene que vaciarse completamente una vez al día. Esta es la única manera de evitar las tan peligrosas fermentaciones de buche que con mucha facilidad pueden acabar con la vida de un pichón.
Durante los primeros días de vida, los pichones se mantienen uno a uno en pequeños cuencos de plástico sobre servilletas de papel absorbente que son cambiadas con cada toma. Entre las dos y tres semanas son trasferidos a recipientes más grandes que albergan tres o cuatro pichones juntos aún sobre servilletas de papel. Con esta edad los marcamos con rotuladores de diferentes colores que nos permitirán tenerlos identificados hasta el momento en que podamos anillarlos hacia las 4 semanas de edad.
Hacia la tercera semana de vida es cuando los pichones abren los ojos y hacia las 5 semanas las plumas empiezan a crecer. Hacia los dos meses y medio están casi emplumados y pueden empezar a comer algo de comida sólida y ya con 4 meses la mayoría de ellos están totalmente independizados.
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